Ha sido un trabajo ambicioso e intenso; un proceso de más de dos
años cuyo resultado es absolutamente renovador: suelos, techos y
elementos de partición que apuestan por la personalización en el
interior del edificio de oficina, un sistema que garantiza la
fragmentación espacial que se desee y que ofrece infinitas
posibilidades de acabados sin hacer necesario obra mayor. El sistema
que hemos desarrollado permite elegir cualquier material de
revestimiento, lo que supone una ventaja enorme y un paso adelante
respecto a otros sistemas existentes de este tipo, ya que propone el
desarrollo de arquitecturas interiores que se organizan a la medida
de la empresa para la que se desarrolla y, al tiempo, concibe una
idea integral de estas micro-arquitecturas en relación al proyecto
de mobiliario. Se trata de un sistema pensado para abrir de forma
inimaginable las opciones de respuesta a un espacio por parte del
arquitecto.
El sistema es capaz de responder con múltiples opciones. De un lado,
con el planteamiento de suelo técnico, techo y particiones por
separado. De otro, como un todo que resulta de la combinación de los
tres elementos en todas sus variantes, que es la versión más
ambiciosa y completa. Por su parte, el suelo recupera las medidas
estándar de las baldosas de cualquier suelo técnico, habitualmente
50 x 50, y se plantea como un suelo registrable que permite multitud
de dimensiones y, al tiempo, se puede hacer a medida si se desea.
Respecto a los materiales, no pone límites a la utilización de
cualquier superficie: madera, mármol, piedra, pavimento textil,
etcétera. El techo es también un proyecto con una estructura interna
que hace posible plantearse la libertad absoluta en los formatos de
recubrimiento y la incorporación de diversas fuentes de luz.
Por último, en el caso de las particiones, se han desarrollado
elementos de superficie e integrados. En ambos casos se ofrecen los
planos con doble cristal y también como partición ciega. La
estructura de esta última, como sucede con el suelo y el techo, se
puede recubrir con piezas de cualquier tamaño y material. Asimismo,
la flexibilidad del proyecto hace posible diseñar espacios en los
que el plano del suelo es un todo continuo respecto a los planos
verticales, sin fisuras en el cambio de plano horizontal al
vertical.
En todos los casos, el proyecto se desarrolla bajo las normativas de
seguridad exigidas y todas las versiones garantizan los niveles
óptimos de insonorización.
En definitiva, se trata de un sistema con una resolución técnica
impecable cuya revolución estriba en su inédita flexibilidad
limitada tan sólo por la lógica de la utilización de los materiales.
Un sistema que apuesta por la creatividad y que su único límite es
la imaginación del arquitecto.
Mario Ruiz